martes, 1 de julio de 2014

Tecnología de punta

Antes allá por 1984, cuándo la tecnología estaba seguramente haciendo el amor con el futuro sin consentimiento de los padres y menos de la iglesia, comunicarse era más difícil, claro, te enseñaban a escribir, te inculcaban a sumar, te mostraban cómo puta leer un libro.

Recuerdo que mi padre se quejaba de; la larga lista de útiles y un libro de enseñanza “semillita” costaba más que la de un libro de algún famoso escritor.

Recuerdo además, que conquistar a una mujer o a un tipo, dependía de una mirada, de una sonrisa, o de algún gesto y luego venía la cartita de amor, esa cartita que contenía el más puro sentimiento en letras y frases, bien escritas y legibles por sobre todo.

Recuerdo que el tener un teléfono de línea baja era un status altísimo como el Señor Dios, tal es así que nunca lo veíamos, pero existía (?), los números de teléfonos se anotaban en la piel misma de la palma de la mano, cual libro de vida era meticulosamente cuidada hasta llegar a la casa y que no se borre por nada del mundo, era el tesoro, que ya estaba en tu cabeza, pero para tocar tierra debías verlo siempre y si es posible en tus manos.

Recuerdo que existían las famosas “cabinas” telefónicas de Antelco* eran llamativas en su diseño, un tubo largo que al metro y algo tenía un cubículo, rodeado de vidrios, arriba una tapa de color blanco con las siglas del ente, en el centro estaba “Dios” el teléfono. Los primerizos en realizar llamadas debían ir acompañados con gente de experiencia para realizar los llamados, a pesar que en un costado del aparato había una guía de como hacerlo, en fin, el miedo a llamar era terrible.

Recuerdo que tiempo después llegaron las primeras computadoras al país, específicamente las MACs, una cosita de base cuadrada, alta y una pantallita en blanco y negro, al encenderla hacía un lindo arpegio raro de otro mundo, los ojos saltaban, las orejas se abrían, la boca que se yo, era una novela nueva sin canal de televisión, los más experimentados del trabajo decían; “Estas máquinas vienen a suplantarnos”

Recuerdo que fue así, llegaron las computadoras para crear toda una revolución en todo, bancos, financieras, entes estatales, escuelas, empresas de diversos ramos, canales de televisión y radio, etc la empezaron a usar.

Recuerdo que llegaron los bippers, y tenerlos era una cosa de reyes; estabas cenando en algún lugar con los amigos y sonaba el pajero aparato y alguien, con gran señorío lo sacaba y lo revisaba, (todos los miraban) y al rato se despedía diciendo: “muy rica la cena, pero tengo que irme, surgió una onda” sin nada más que decir se retiraba y el resto se quedaba inmóvil cual rulo de estatua.

Recuerdo también, que tiempo después llegaron unos aparatos enormes, parecían radios, pero en realidad eran las cabinas de teléfonos reducidas, eran los celulares – carajo suspiraba – mi ex jefe que era un tembó** triple forro solía sobrar frente a nosotros hablando por su mierda, envidia en fin, pero era un tembó el tipo.

Recuerdo que llegó internet, ahí sique nos fuimos a la puta luego; “che viste en internet”, “enserio, internet es algo groso” “yo ví una película porno / dónde? / en internet.../ chauuuuuu locoooo” Y era cierto, era de fácil acceso si tenías una línea baja de teléfono, un navegador y lo difícil al principio era encontrar una página, si mal no recuerdo tenías que escribir: hache te te pe, barra barra y el nombre de algo, un kilombo carajo, pero entrabas. Y en la oficina era porno a full, alguna que otra foto para ver y lo infaltable: EL CHAT, puta si habremos chateado carajo. Desde el sitio yagua.com, elquincho.net, ICQ, messenger, eré ereá empezaron las citas a ciegas con más cuernos en la historia de los super clásicos, un verdadero gang bang internauta.


Recuerdo también que los celulares revolucionaron todo y eso que nunca tuve un celular hasta el 2002, en el cuál mi ex mujer me dijo que no estaba a tono con la tecnología, - tenía razón me dije- fue entonces que habiendo cobrado mi sueldo empece a recorrer la tradicional calle Palma en busca de uno, las vidrieras marcaban mi hoja de ruta, hasta que al fin encontré uno, lo compré y le hice un llamado a mi ex, ella reconoció mi voz y me dijo; “por fin te compraste un celular, vení ya que queremos ver tu lelu” bueno, marche para casa y todos estaban esperándome... bahhh... esperando al celular, así que lo saque y era un Startac número no se cuanto, la de última generación, de la cara de alegría de mi ex, a la cara de asombro y envidia y con estas palabras; “claro pues, vos te comprás un súper celular y yo aquí con esta mierda”, no sabía si reír o llorar, así que le dije; “te lo regalo, yo solamente quería saber lo que se siente tenerlo, pero si es así, prefiero escribir una carta o llamar desde una línea baja”

Luego ya vinieron los whatsapp, los like, facebook, orkut, google, twitter, y no se cuántas cosas más ni se en que orden de llegada, solo para estar más comunicados que nunca, pero en realidad esa comunicación no comunica, nos aísla mucho más, porqué no sabemos utilizarla, y yo creo aún en los valores que me gustan, en las tradiciones que se comparten, en los porfolios artesanales, en los lápices, en los libros, en la gente.

En fin disfruten de su tecnología, que yo sabré disfrutar de mi punta.

Hasta Siempre.

*Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antelco)

**Pija

miércoles, 25 de junio de 2014

Diosnel Gutiérrez, el árbitro excesivamente bueno.

Diosnel siempre fue un apasionado del fútbol. De chico iba a la cancha con su tío Marcial, quien se desempeñaba como árbitro en partidos de barrio y torneos de poca monta, en las más variadas canchas de Asunción y sus alrededores; oficio duro y peligroso, puesto que muchas veces sus sanciones y los resultados ponían de pésimo humor a los no favorecidos, quienes, piedra y/o botellas en mano, buscaban ajusticiar al pobre hombre de negro. Demás está decir que fue un dudoso penal cobrado lo que llevó a Marcial a la muerte, puesto que un hincha ebrio y furioso ingresó al empastado y descargó los seis tiros de su revólver en la humanidad del soplapitos, quien falleció en el acto.
Después de este desafortunado incidente, Diosnel siguió siendo un fanático de los domingos en la cancha, pero, queriendo emular a su adorado tío, se decidió por estudiar y aprender los vericuetos del arbitraje profesional, tarea a la que se dedicó con pasión y que culminó con un notable éxito, destacándose entre sus colegas por su probidad.
Así, a los 24 años, Diosnel Gutiérrez ascendió rápidamente por los distintos peldaños que llevan a pitar en los partidos de primera categoría, siendo elogiado por los comentaristas radiales y la prensa escrita, ya que era acertado en sus decisiones y tenía un ojo sagaz y certero para localizar una falta aunque ésta se haya realizado con un total disimulo, e incluso a sus espaldas. No faltaban bromas con respecto a su persona, como decir que no necesitaba de lineman para darse cuenta de todo lo que ocurría a su alrededor, y que solito podía encargarse de los 90 minutos.
Con su creciente fama de árbitro probo y pío, también vinieron los lujos, el dinero, y las mujeres. Se regocijaba de pertenecer a los círculos deportivos más exclusivos y de codearse con los deportistas de su medio más famosos y extravagantes; así como también participaba de todas las fiestas y reuniones a las que era invitado.
Fue en una de estas salidas que conoció a Naira Rojas, una pelirroja pecosa y petisa, de risa fácil y generosas proporciones. Apenas se cruzaron sus miradas, ambos se sintieron atraídos mutuamente. Demás está decir que congeniaron de inmediato, y que a las pocas semanas formaban una hermosa pareja, ya que ella no solamente era preciosa, sino que además disfrutaba tanto como él de los encuentros futbolísticos, y asistía a cada uno de los partidos en los que él se desempeñaba como árbitro, alentándolo con palabras cariñosas y guiños de complicidad.
Pero el destino es cruel y la fatalidad persigue a quienes son felices en demasía.
Una tarde de marzo, Diosnel -que se encontraba podando las plantas de su casa- recibió el llamado más triste de su vida, y que decidiría el resto de su existencia. El cuerpo sin vida de Naira Rojas había sido encontrado por un caminante a orillas de un sendero poco transitado. Había sido ultrajada y muerta a cuchillazos por adictos al crack que tanto abundan por los barrios marginales. La habían raptado cerca de su lugar de trabajo y luego abandonado en el citado lugar, como quien tira un pañuelo descartable.
Diosnel se hundió en un abismo sin fin, interminable como los 90 minutos de una final del mundo, y oscuro como su primer traje de árbitro. En la soledad de su habitación, lloró sus penas, invocando el nombre de aquella a la que nunca más vería, y pasando la amargura de la hiel en su boca con generosos y constantes tragos de licor.
Seis meses después, todos se sorprendieron cuando lo vieron regresar a las canchas. Se lo veía serio, sereno y recuperado, aunque cuentan los que lo conocieron que el brillo de sus ojos se había apagado casi por completo, como los de un pez muerto.
Durante sus primeras apariciones, no se notó un cambio perceptible en él. Seguía siendo el árbitro justo e infalible que había sido siempre. Nada escapaba a su ojo avizor y ninguno de los dos equipos rivales tenía quejas en contra de su desempeño en los diferentes cotejos.
Una noche de octubre, en mérito a su reconocida trayectoria, fue convocado a desempeñar el papel de juez en un encuentro decisivo: la gran final del torneo local, y, coincidentemente, el súper clásico. El ganador no solamente se llevaría los laureles de la temporada, sino que además tendría la suprema dicha de burlarse incisivamente de los vencidos, como siempre ocurre en este tipo de encuentros.
El partido se desarrolló sin mayores incidentes, con un Diosnel seguro de sí mismo, y que aplicaba las penas correctas y sin titubeos. Pero en el minuto 88, con el marcador igualado a 2 tantos y en el mismísimo fragor del encuentro, uno de los defensores aplicó una salvaje y desmedida plancha al atacante, que entraba ya de cara al gol, presto a finiquitar el trámite.
La falta se había producido en una zona dudosa: no se podía saber con certeza si fue dentro o fuera del área penal. Diosnel, por primera vez en su carrera dudó al soplar el silbato. Ese pitido sonó trémulo, inseguro y débil, como si proveyera del fondo de una lejana sima.
Con paso lento, que pretendía ser seguro -pero no lo era-, Diosnel se acercó al borde del área y dictaminó que la falta había sido fuera de la misma.
Los jugadores pusieron en duda su decisión, pero no se atrevieron a recriminar con mucha dureza: Diosnel era conocido por sus acertadas sanciones y su mirada de lince, casi infalible. Sin embargo, había algo que no ofrecía duda alguna: la falta merecía la expulsión lisa y llana del defensor, considerando que al atacante hubo que sacarlo en camilla y aullando de dolor, ya que sufrió una severa luxación de tobillo y desgarro del tendón.
Diosnel se echó la mano al bolsillo izquierdo de su camiseta, donde, pegada a su corazón, se encontraba la tarjeta que enviaba al infractor a las duchas, sin más contemplaciones. La infame Tarjeta Roja.
Apenas empezó a sacarla, sus ojos se posaron en ella, y el solo color del temido cartón trajo una palabra -más bien, un apellido- a su mente y su corazón: Rojas.
El recuerdo de sus días felices y luego el profundo dolor de la pérdida de su bien más preciado acicateó sus entrañas. Una súbita ráfaga de duda cruzó por su cabeza, y su mano, generalmente firme y dispuesta, pareció perder todo impulso y fuerza. Tanto sufría su alma, que decidió no volver a mirar la tarjeta que traía a su memoria la felicidad que algún día supo tener y que se había truncado como una rama que, ya caída del árbol, no puede volver nunca más y solo espera secarse y morir.
Devolvió al bolsillo el cartón color sangre, y -esta vez con gesto decidido- extrajo la tarjeta amarilla, que brilló refulgente como si tuviese luz propia, sobre su cabeza.
El clamor salvaje de la hinchada del equipo afectado inundó el estadio y se armó una batahola que hasta hace poco era recordada por quienes asistieron a tan inusitado encuentro. Diosnel sufrió severas contusiones debido a la golpiza propinada por los jugadores y a los millares de objetos arrojados de los que fue blanco.
Nunca más se vio a Diosnel Gutiérrez, el probo y pío, arbitrando un encuentro. Ese fue su fin.
Hasta sus últimos días, cuentan que tenía a su lado un portarretrato que jamás tuvo una foto o una dedicatoria o un poema; y con ese mismo objeto fue enterrado cuando, a los 88 años, dejó este mundo.

En ese portarretrato estaba el recuerdo de su amada, el compendio de sus días más felices y -a la vez- de su más grande dolor; el objeto que le recordaba cuán feliz y desgraciado fue alguna vez y para siempre: la temida Tarjeta Roja.

Hasta siempre y muchas
gracias Don Felipón Muñoz por la excelencia en su cuento.

martes, 24 de junio de 2014

San Juan Creativo (?)

Una noche cualquiera, allá por quién sabe qué año, llegó a la tribu un personaje que dejó marcado a fuego el día de las fiestas de San Juan, por cierto el tipo se llamaba luego Juan. Llegó medio choborra y argel al mango, al sentarse alrededor de la fogata y ante la atenta mala mirada del cacique de turno, empezó a putear en todos los idiomas – le rechazaron la idea que tenía - el jefe le dijo que pase por administración, donde una joven y apuesta indiecita de pies descalzos y uñas pintadas en tres colores pantones, le dio su liquidación, entrando en cólera y colerón el amigo Juan, agarró el abatisoka y le metió un fuertísimo golpe al kambuchí del jefe, que se partió en mil pedazos y dejo caer al suelo una partida de espejitos de diversos kilates, esto ocasionó un descontrol en toda la indiada y empezaron a gatear por el piso en busca del vil metal (?), no contento con eso, se apoderó de la paila de la jefa de cocina y le metió un jeherei de padre y señor nuestro, luego se acercó a la fogata y el loco le hizo un tata ari yehasa!!! estaba totalmente fuera de sí, y es por eso que esa noche Juan dijo que si; “le bochaban una idea más sería toda una fiesta”, lo de San no me pregunten, creo que eso un agregado del cliente.

Hasta siempre

miércoles, 24 de abril de 2013

YO LO QUE ESTOY RE LOCO.


Eso ya lo saben – que estoy re loco – pero no tanto comparado con los que pelan sus lujosos y no tan lujuriosos vehículos de dos, cuatro y hasta veinte ruedas. La idea de este “viral” y no lo confundan con ningún tipo de virus contagioso y malévolo que lo lanzá a través de un mail aire, tierra, mar "Obama Bin Laden" para que el mundo desaparezca de la galaxia. No es eso, sino es una manera simple de transmitir mediante un cambio de letras de la música original e imágenes en el cual se notan todas esas locuras que vos y todos hacen cuando manejan un vehículo; tomando alcohol, acelerando, hablando por celular, fumando, buscando algo en la guantera, conduciendo con zapatillas como si vos solamente existieras en la ruta y los demás… y los demás son torta helada.

Vale la pena difundirlo a ver si YO LO QUE ESTOY RE LOCO.



viernes, 22 de marzo de 2013

La historia de Carmelo Levante. 1


Morador de tierras fértiles y naturales, caminante de caminos nunca recorridos, maestro de verdades jamás aprendidas, Carmelo Levante era el más picho de la zona, cuentan las malas - y las buenas lenguas por sobretodo - que con solo mirar de costado fecundizaba a quién lo mire, indistintamente hombre o mujer, nadie escapaba a sus encantos heredados tal vez de Hugh Hefner, quién sabe ¿no?

Se dedicaba a la recolección de todo tipo de cosas, desde una cerilla de fósforos con el cual construía su parque de diversiones pirotécnicos, no tan seguras, pero divertidas al fin, hasta lo más que se puedan imaginar, no dejaba escapar casi nada. Su casa estaba hecha del más fino cartón de exportación de perfumes que le daban un aire diferente al ambiente, el techo copiado de planos franceses eran de tejas casi todas rotas, pero con una fina terminación que cuando llovía solo goteaba en las planteras del interior de la casa, el baño contaba con aire acondicionado central frio/caliente con vista a la calle, el wáter de la más fina terminación en ele minúscula y por supuesto, el espejado un poco roto pero con un cálido toque minimalista, en el comedor relumbraba una mesa de 7 patas donde los clavos mal herrumbrados le da un tenue ambiente confortable, las sillas de oficina sin rueditas ocasionan todo tipo de malabarismo al que intente sentarse, aun así  hacen juego con el piso alfombrado con los más diversos íconos famosos del mundo, “la mano de Dios”, “Garganta profunda” “Los Simpsons” etc. El quincho una fusión entre lo coloquial y anárquico hecho con la parrilla de un Mercedes Benz clase A y, de techo una antena satelital de los 90, hacen que los manjares tengan su propia vida en los paladares y ojos visitantes.

Carmelo Levante no era de esos tipos sobradores, más bien era tímido y un poco irresponsable a la vez, ya que según cuentan tenía como 12 hijos solo en la cuadra, reconocidos, y se calcula que otros 24 y tantos repartidos por todo el país, aunque esto último es a confirmar.

Tenía un gran secreto entre ceja y ceja y que pocos sabían, cuentan que con solo mirar conquistaba, así que, los que ya sabían, llevaban anteojos negros a cualquier parte para evitar ser “conquistados” por el amigo Levante.

Carmelo hacía honor a su apellido, así que todos los días tenía algún “levante”, ya sea de reciclaje o de amores. La gente del barrio le tenía un respeto enorme y contaban sus diversas anécdotas a boca llena, una de esas historias se las contaré en la segunda parte.
Hasta siempre.


viernes, 8 de marzo de 2013

CURRICULUM

Está demás decir que el título lo dice todo, de alguna manera "algunos" creen que un curriculum tiene que ser serio como como corbata de muerto, selecto como vino añejado, y técnico como aire acondicionado (?), bueno, creo que no debería ser tan así, por eso les dejo una idea de como hacer de sus putos curris algo más atráctivo, y si no les gusta, que puta me interesa.


BUSCADO
Por su padre y madre lo encontraron un 14 de diciembre de 1968, tiempo después lo envían a la escuela Sagrados Corazones, donde le enseñan a escribir, sumar y restar, luego de terminar el sexto grado pasa al primer curso del colegio Nacional Vicente Ignacio Iturbe donde culmina sus estudios secundarios, antes eso empieza a trabajar en una imprenta llamada Modelo, nada que ver con las pasarelas pero le sirvió para caminar hasta su primera agencia de publicidad; Nasta donde da sus primeros trazos de bocetos y armados de originales, y en 1988 pasa al departamento creativo de Coca Cola Internacional en donde junto al equipo ganan un gallo de oro (primer antecedente) , tiempo después se escabulle por distintas agencias; Senior, Almirall y Cia, Scapinni Publicidad, casí todas desaparecidas en este tiempo, en el dos mil ingresa a Biedermann publicidad, donde tan solo 9 meses después renuncia para dedicarse a vender panchos, hamburguesas y hielo, pasaron como 3 años para que empiece a extrañar de nuevo la creatividad y vuelve por un tiempo a Nasta, eslabón que le permite llegar a una de las mejores agencias del país en ese momento; Mass Publicidad, en poco tiempo junto con el equipo creativo se hacen ganadores del gallo de oro (su segundo antecedente), así pasaron un par de años hasta que vuelve a desaparecer del mapa, la CIA y el FBI lo buscan por otros hechos menores, pero le pierden el rastro hasta que llega imprevistamente a una agencia chica en aquel momento llamada Kausa, en pocos meses lidera un equipo creativo que y ganan varios premios nacionales e internacionales (agencia del año en tatakua, ojo de Iberoamérica, finalista en gallos de oro, ere erea) la agencia crece y se posiciona como Director Creativo, estos antecedentes le sirven para esquivar todo tipo de acusaciones y sale libre por la puerta del costado izquierdo del edificio (entiéndase salida de emergencia) y si lo buscas para que en tu agencia deje sus antecedentes más creativos podés encontrarlo en esta dirección; patecopy@gmail.com. O al celular 0991 851 854, absoluta confidencialidad. Su nombre Carlos Alarcón, alias cartulino, con documento de identidad número 1.148.430, nacionalidad paraguaya, divorciado, 3 hijos.

Ob: Realiza un programa de radio en internet que se llama; A LA HORA DEL PETE, no tiene auspiciantes pero eso ahora no importa.

martes, 18 de diciembre de 2012

La historia de la navidad.


Cada 25 de diciembre de todos los años del señor y demás deudos se conmemora el cumple del amigo Jesús, que nació en un establo rodeado de animales, pero no estaba la vaca y menos el burro, solo estaban un par de gallinas, un gallo, un caballo de la lista 7 y claro José y María que fue la que parió, pero no parió, o sí, pero no se sabe muy bien. 

Bueno fue así que nació y se crío el hijo de Dios padre, amo y señor de los anillos de toda la naturaleza de la tierra, que cuando eso ya era cuadrada, hablo de la tierra, pero nadie sabía aún porque no estaba escrito en los libros de historia, o sea si va a estar, pero eso explico mejor en otro post. 

Bueno, se crío y su papá o sea José, que no sabemos si era su papá, o sea se sospechaba o querían incriminarlo, pero el FBI aun no existía como el ADN tampoco, así que el espíritu santo aceptó la culpa, que en realidad era la culpa de Dios, pero como Dios es Dios, sabes luego. 

Bueno la historia es que Jesús fue creciendo y de joven, de muy joven aprendió el arte de la carpintería de su padre, pero no le salía ni una silla, menos una mesa, y bueno cada vez que llegaba su el cumpleaños de Jesús nunca sobraba el amigo money o sea el canje, porque en aquella época no había giros tigo, o sea había pero en realidad era un trueque pero sin números que marcar, o sea si eran números pero no eran, bueno, viendo esto, María su madre le dijo que él tenía un don, el don de Dios y que tenía que ir descubriéndolo con el tiempo. 

El tipo entonces se pasó escribiendo para saber que cual era el ese don y he aquí algunos ejemplos de esos escritos, claro traducidos al español; Donvito, donjuan, Doncorleone, dondin, este último escrito fue la punta de la tradicional canción de navidad Din Din Don, en fin, así muchas cosas.

Hasta que al final descubrió ese don tan buscado, aun no existía el fútbol, pero era un habilidoso había sido con las manos; curaba enfermos, revivía muertos, llenaba cerros de gente y daba de comer a muchedumbres con dos peces nada más, caminaba por el agua, vivió en el desierto luchando contra Satanás y sin armas, sin duda sería un gran arquero para un equipo actual de fútbol, bueno, un día alguien se picho y lo mando crucificar, murió a los 33 años y resucitó a los 3 días para sentarse a la diestra de Dios padre,  no sabemos bien si está sentado o parado, pero desde arriba ahora el festeja su cumple cada 25 de diciembre y en todo el planeta, claro hay algunos colados en cada festejo, ejemplo; Papá Noel, nadie sabe cómo puede vivir tanto tiempo y encima en el frío, según dicen, le escribís una carta contándole que te portaste bien todo el año: “querido papá noel, quiero decirte que pasé de grado, me porté bien en casa, con mis padres y hermanos nunca luego me peleo y quiero un play station 3” 
¿Cómo puede ser que le escribas una carta en pleno siglo 21? ¿No tiene pio mail, celular, Messenger o algo así? Ni Jesús allá arriba cree, pero bueno es lo hay, verdad?

Y colorín colorado, desde ese viernes que murió Jesús, no se sabe la fecha, pero sí  la hora, se festeja su cumple cada 25 de diciembre.
Feliz Navidad.